Mercado Flotante + Rio Kwai

MERCADO FLOTANTE

Si algo hay que tener claro es que cuando uno visita Tailandia no puede dejar de ver uno de sus mercados flotantes, algo único y pintoresco. Nosotros visitamos el de Damnoen Saduak, pero son innumerables las razones para quedarse deslumbrado por cualquiera de ellos.

Nuestro microbús en Bangkok nos trasladó hasta el punto de entrada (aproximadamente a una hora y media de la ciudad). Una vez llegamos nos dispusimos a subir en unas lanchas que nos recogían para llevarnos por los canales. Disfruté muchísimo de las vistas, son paisajes típicos tailandeses, pura selva. Ves casas construidas sobre el agua y piensas: ¿realmente viven ahí?

El agua, en la que daba hasta miedo meter la mano, tenía un color fangoso. Se divisaban animales: peces, reptiles, etc. Y es entonces cuando entiendes que Tailandia es inusual, exótica, es esencia, misterio.

Me sorprendió mucho ver a mujeres muy mayores trabajar como barqueras. Y después de un corto recorrido llegamos a los puntos de venta. ¿Qué tenía de diferente este mercado a cualquiera? Las tiendas eran las propias barcas. Podías encontrar algunas repletas de fruta, otras llenas de souvenirs y la mayoría funcionaban como restaurantes. Te cocinaban aperitivos exquisitos al momento, en el canal. Jamás pensé que algo así me marcaría tanto, fue increíble, allá donde mirara sentía que estaba viendo una fotografía de Steve McCurry para National Geographic.

Estos sitios te rompen todos los esquemas, te entusiasman y te hacen sentir una persona privilegiada por lo que ven tus ojos. Os dejo aquí unos vídeos para que os hagáis una idea.

VISITA AL PUENTE SOBRE EL RIO KWAI

Proseguimos hasta Kanchanaburi donde se encuentra el puente sobre el río Kwai y el museo de guerra Jeath. Para quien no lo sepa existe una película (que recomiendo) sobre lo que allí sucedió durante la construcción de un puente para el ferrocarril que uniría Bangkok con Rangún. Durante la Segunda Guerra Mundial obligaron a  los prisioneros birmanos, ingleses y holandeses a construirlo por órdenes de los japoneses en plena selva.

Envuelto en polémica e intereses comerciales, fue boicoteado con la intención de destruirlo antes de que pasara por allí el primer tren japonés. Murieron muchos presos en el proceso y pasaron mil penurias que se ven reflejadas en el museo de guerra Jeath, situado junto al río.

Comimos en un restaurante flotante divisando unas vistas increíbles del puente. Un enclave con encanto donde seguir asombrándose.

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